8 nov. 2011

El relato de los "Viajes por Marruecos" de Alí Bey

Militar, explorador, aventurero, arabista y espía para la Corona de España, primero, y para Francia después, el catalán Domènec Badía Leblich (Barcelona, 1767-Damasco, 1818), ha pasado a la historia como Alí Bey el Abasí, nombre con el que recorrió África y el Próximo Oriente haciéndose pasar por un príncipe musulmán descendiente de moriscos hispanos.
Cuando tenía 9 años de edad, su familia se trasladó a Cuevas de Almanzora (Almería) debido a que su padre, que era funcionario público, fue nombrado contador y tesorero de la demarcación judicial de  Vera (Granada). Allí fue donde Domènec, todavía adolescente, empezó a interesarse por la cultura del islam, influido por la elevada de presencia de moriscos en la zona, descendientes de los musulmanes que permanecieron en territorios del antiguo reino de Granada pese a las órdenes de expulsión dictadas en varias ocasiones, la primera vez por los Reyes Católicos.
En 1792, Domènec Badía se mudó a Córdoba porque, habiendo ingresado ya en la Administración, fue destinado a la ciudad de la histórica mezquita como administrador de rentas de tabaco. En Córdoba estudió árabe y su espíritu aventurero le llevó a interesarse por la aerostática, por lo que invirtió en el incipiente negocio de los globos, pero se arruinó. Entonces decidió pedir el traslado y mudarse a Madrid para probar fortuna.
En 1803, por encargo de Manuel Godoy, a la sazón primer ministro de Carlos IV, Badía --que hablaba árabe con notable corrección-- adoptó la identidad de un supuesto príncipe árabe descendiente de la familia española de los Abasíes para viajar a Marruecos a fin de recabar datos sobre la situación social, económica y política. Su misión se prolongó y amplió, lo que le llevó a viajar a Argelia, Libia, Egipto, Arabia, Siria y Turquía.
En 1808, de regreso en España y por indicación del ya destronado Carlos IV, Badía fue a París a ofrecer sus servicios a Napoleón Bonaparte, que le proporcionó una carta de recomendación para que se presentara ante su hermano José I, el nuevo rey de España; pero este, en lugar de encomendarle otra misión a países musulmanes, le nombró alcalde de Córdoba (1810), donde Badía --siempre innovador y proactivo-- introdujo el cultivo del algodón y la remolacha.
Su primer libro de viajes, publicado en 1816, obtuvo amplia difusión en toda Europa, editándose en alemán, francés e inglés.
En 1818, Badía fue tentado por el Gobierno francés para realizar un viaje a fin de recabar datos en el Próximo Oriente. Badía aceptó, volvió a cambiar de nombre, adoptando el de Alí Abu Otmán y partió desde París rumbo a Damasco. Pero el espía de Francia fue descubierto por agentes británicos y el pachá damasquino, por indicación de los representantes de la Corona inglesa, invitó a Abu Otmán a charlar y tomar café. Badía murió envenenado a los 51 años de edad, al servicio de Francia y disfrutando de su pasión: aquilatar conocimientos, conocer mundos y viajar.
Edita B

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